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  • Red de Psicólogxs Feministas

Abusos, escraches y respuestas políticas - Crónica de afectos y conceptos

Actualizado: 28 de may de 2019

Por: Juliana Colángelo, Carola Tache y Cyn Var


El sábado 09/02/19 nos juntamos en la casa de la Red a conversar sobre “abusos, escraches y modos de respuestas políticas”. Más que respuestas, buscábamos abrir preguntas, tensionar y habitar la incomodidad de no llegar a ninguna respuesta acabada ni precisa. Justamente lo contrario, partimos de estar en la incomodidad, preguntarnos, cuestionarnos, compartir nuestras emociones, contradicciones y sentires.

Fueron llegando compañerxs, se comenzó a armar la ronda, el mate y el agua fresca.

Con algo de timidez, de esa timidez precisa del comienzo por todavía no saber quién está al lado o enfrente. Cada unx se presentó con su nombre y alguna expectativa que lx convocaba a estar ahí: mamás, xadres, maestrxs, docentes, jóvenes, militantes, pibis, pibas, pibes, psicologxs, estudiantes, se acercaron a pensar-se con otrxs. La diversidad de miradas fue un punto de partida.

Nos convocaba el movimiento que se desató a partir de la conferencia del colectivo de actrices argentinas, reconociendo la importancia de romper el silencio y la complicidad patriarcal, y la necesidad de encontrar sentidos a toda esta fuerza revolucionaria que el feminismo siempre pone sobre la mesa.

Las primeras palabras emergieron en torno a:

¿Cómo diferenciar tipos de violencias?, el miedo a ser escrachadxs, ¿Cómo son las violencias dentro de las disidencias? ¿Qué particularidades implica? ¿Cómo afectan en la clínica? ¿qué pasa en los colegios? ¿Cómo salir del par escrache si - escrache no? ¿Con qué herramientas contamos? ¿Cómo acompañamos como colectivo a aquellxs que quieren escrachar? ¿Y a aquellxs que fueron escrachadxs? ¿Cómo re-pensar estrategias que no caigan en lo moral y el castigo del punitivismo? ¿Todxs somos potenciales escrachadxs?

Construimos muchas preguntas, seguramente muchas más de las que caben en este texto. Aquí algunas de esas preguntas que nos rondan por las cabezas y que muchas veces nos cuesta pensar sino es colectivamente.

¿Qué situaciones me llevan a escrachar?, Los protocolos existen pero ¿qué sucede si no se implementan? ¿Los escraches sirven de igual manera en todos los espacios? ¿cuáles son las consecuencias para las personas escrachadas? ¿y cuáles para quien escracha? ¿existe el escrache del escrache? ¿se habilitan más violencias? ¿qué hacer con las personas que fueron escrachadas? ¿sirve como método para algo que pasó hace mucho tiempo? ¿qué buscamos? ¿cuáles son los efectos? ¿sana? ¿y qué más después del escrache? ¿que queda? ¿para quién está dirigido? ¿tiene que estar dirigido a alguien? ¿por qué la víctima se culpa aún también al escrachar? ¿escrache versus garantismo? ¿son opuestos? ¿por qué somos garantistas en casos de marginalidad y no ocurre lo mismo con unx abusadorx, teniendo en cuenta que compartimos la misma matriz heterocispatriarcal? ¿qué se busca con un escrache: sanar, castigar, exponer, alertar? ¿Es lo mismo a nivel individual que colectivo? ¿que implicaría en este caso el punitivismo? ¿Quiénes somos para dejar entrar o salir a alguien? ¿Es lo mismo si es un varón cis hetero que otras identidades? y con respecto a otras variables como la raza, la clase. ¿cómo se interseccionalizan para marginar? ¿puede ser sanador o revictimizante?

¿Hablamos de escrache cuando se comparte en las redes sociales solamente? ¿qué particularidades tienen las redes sociales a la hora de hacer un escrache? ¿cómo afectan las relaciones sociales en la forma de vincularnos? ¿cómo nos interpela? ¿Compartimos o chequeamos? ¿Si no compartimos, somos cómplices? ¿Y si escrachan a mi amigx, a mi paciente, a mi pareja o unx compañerx de militancia? ¿Son lo mismo que Darthes?

¿Cómo afecta el factor tiempo, hay un límite? ¿escrachamos sólo cuando no hay justicia? ¿escrache o denuncia, son los dos modos que conocemos, son excluyentes? ¿por qué algunos escraches se masifican y otros no? ¿Cómo podemos problematizar el abordaje de sujetxs que repiten conductas aprendidas? ¿Se adquiere un “carnet” de feministas? ¿el barómetro no es violento? ¿qué se hace cuando ambas personas están en un mismo espacio? ¿Generamos espacios de contención para denunciantes y denunciadxs? ¿se acompaña? ¿podemos hablar de reinserción? ¿para qué tipo de violencias? ¿ Es una herramienta riesgosa? ¿Surge a partir de la suma de violencias sufridas?

Hemos abierto muchas más preguntas de las que hemos podido pensar y mucho menos responder, la intención fue poner en palabras, pensar con otrxs, tramar las voces colectivamente, porque si hay salidas que inventar, claro está que no es individualmente.


Algunas líneas para pensar…

Garantismo versus punitivismo ¿por qué nos es más fácil empatizar con el pibe chorro que con el abusador si venimos de la misma matriz patriarcal?

¿Y cómo se sigue después del escrache? ¿Para qué? ¿cuáles son los fines, cuáles son los propósitos? ¿repercute de la misma manera entre mujeres cis héteros que entre personas disidentes?

La repercusión, es mayor que si fuese a un varón cis hétero, de algún modo seguimos reproduciendo “al interior” las mismas prácticas de las cuales queremos escapar ¿o será que nos jode más porque es parte de nosotras, nosotres? ¿Será que tendemos a pensarnos por fuera de toda lógica violenta? ¿O será que en el ámbito social hay un circuito de mayor empatía con el varón cis hétero? ¿ejecutamos los mismos modos? ¿nos hace ruido si decimos que son los mismos modos? ¿qué hacer con las personas escrachadas? ¿pueden hacerse cargo de algo algún tipo de reparación y responsabilidad? ¿o siempre el foco está puesto en la víctima? ¿Cómo la cuidamos? ¿cómo nos cuidamos? Ofrecemos un espacio terapéutico para la víctima u otros dispositivos, pero nunca apuntamos al abusador o al violento en términos de intervención. ¿Dónde ponemos la mirada, en el sistema o en una persona?

El escrache contribuye a romper con la naturalización de ciertos abusos con los cuales estamos habituados. Visibiliza que esto sucede en la cara a todxs, por personas cercanas la mayor parte de las veces ¿qué pasa hablando de una violencia? A veces estamos hablando de todas, ahora ¿son todas iguales o hay gradientes?

Pensamos también en los procesos personales: ¿cómo llevar a cabo un escrache? ¿Con qué redes se cuenta? La necesidad de respetar al otrx, salir de lo “que hay que hacer”, poder ubicar ¿de quién es la urgencia? ¿Cuál es el riesgo?

Se dijo que es necesario hablar de ¡amorosidad!, no nos olvidemos de eso y que a veces sólo podemos pensar en la víctima porque nos duele mucho y hacernos cargo de otrx es demasiado. Dar explicaciones de todo, socializar, educar, es agotador, “Googlea chabón”.

La justicia no funciona, hay que ser realista, y tampoco podemos con todo.

La generación de espacios de contención para varones o mujeres ¿siguen reproduciendo el binarismo? ¿y los espacios de socialización? ¿qué pasa si no, no nos relacionamos más? Romper con el binario puede ser un buen camino o ¿sos varón o sos persona?

Escuchar a las nuevas generaciones, acompañarlxs sin romantizarlxs. Tomar la potencia revolucionaria que traen, su frescura. Hay ahí una brújula. Pero no olvidemos sostenerlxs como adultxs. Los protocolos de las escuelas existen pero ¿quiénes los hacen? ¿Para qué? ¿cómo les acompañamos? Las instituciones no saben qué hacer y son responsables.

Repensar las prácticas machistas es una cuestión de todxs ¿Cómo se redacta un escrache? ¿Cómo se lo saca? ¿Cómo contener? A veces se vuelve una cuestión de creer o no ¿qué sentidos abre? Alertar, romper el silencio del pacto y la complicidad patriarcal que se escudan en un silencio que a veces no permite fisuras. A veces se logra, a veces no, a veces logra sanar, a veces no del todo, a veces acompaña a una voz que busca reconocimiento y empatía, pero también recibe violencias además de apoyo. Evaluar el riesgo, puede ser una opción.

El escrache como un modo de resistencia, ¿lo virtual alcanza? ¿se pone el cuerpo ahí? También hay otras que ponen el cuerpo en las calles, ¿importa la legitimidad social? ¿la necesitamos? ¿es un modo de linchamiento?

Pensar al escrache como parte de un proceso y no como un fin en sí mismo, un proceso donde se pueda inscribir para poner en palabras, circular, alertar, compartir, armar lazo con otras hacia el tramado de un nuevo orden social.

¿Cómo salir del ámbito de lo personal que reduce a dos lugares víctima-victimario? La idea de espacio seguro reproduce la ilusión de pensar que todo lo malo está afuera y adentro lo bueno ¿entonces? Seguimos reproduciendo falsas dicotomías morales y totales que muchas veces impiden repensar los vínculos, incomodarnos, cuestionar los modos de vinculación que tenemos y que reproducimos.

¿Qué sucede con la expulsión de ciertos lugares?¿Se logra lo mismo si echamos un varón cis hetero que una compañera o compañere? Echar, ¿alcanza? ¿será que anhelamos el infierno de lxs escrachadxs? Construir la idea de un “monstruo” aliviana, dado que ubica la culpabilidad en unx responsable, que puede ser excluide de un espacio de militancia, orga, etc… ¿pero alcanza? ¿Nos preguntamos qué lógicas sostenemos como colectivos a la hora de relacionarnos? ¿Qué habilitamos y qué no? ¿Se va esx y se acabó el problema o es solo un chivx que carga con la condena y nos escuda de hacernos cargo entre todxs? ¿y si otrxs compañerxs que aún persisten también son abusadorxs o violentxs y aun no lo vimos venir? ¿quiénes somos para decir quién entra y quién no entra en un espacio? ¿Estamos reproduciendo lugares policiales de los cuales queremos salir para construir algo distinto?

¿será que lxs expulsadxs son aquellos que quedaron en visibilidad solamente? Quizás si, y esta bien pero ¿si hay muchxs otrxs “adentro” que replican esas prácticas y todavía no las vimos? ¿O se sostienen allí solo porque una compañere no se animó a hablar o porque es nuestro amige más queride? ¿y sigue ahí jactándose de feminista levantando la bandera para echar a otre compañere? ¿Dónde está la línea del bien y del mal? ¿existe? ¿Dónde empieza y dónde termina? ¿Quién la traza? ¿y de qué lado estamos? ¿hay dos lados nomás? ¿Es lo mismo una persona individual que elige escrachar que una orga? ¿desde donde se habla?

Los dispositivos de exclusión sabemos que no sirven: las cárceles, manicomios y toda una historia da cuenta de eso ¿pero qué hacemos? ¿todo se reduce a víctima – victimario? Y no estamos pensando en los vínculos. La importancia de la ESI, la educación y el conocimiento y el saber son poder. Empoderan. Colectivizar la deconstrucción, buscar dispositivos que alojen la incomodidad, leer los matices, saber diferenciar, ¿todo es abuso? ¿qué nuevas formas toma la categoría de abuso? ¿sentirme dañadx convierte a lx otrx necesariamente en abusadorx? Estamos empezando a leer vivencias pasadas, que en ese momento resultaban comunes y naturales, como abusivas y violentas, ¿podemos hacernos cargo, también, de haber dañado a otrxs? ¿Cuáles son los límites del consentimiento? ¿qué otros lenguajes, además de la palabra, se utilizan para dar o no consentimiento? Podemos aprender a decir NO, ¿y si no se registra? ¿es lo mismo en una relación que por fuera de ella? Hablemos de responsabilidad afectiva, de estar atentx al otrx, poner el foco en los vínculos, ¿qué vínculos sostenemos, construimos, perpetuamos, deseamos? ¿Cómo desnaturalizar cualquier forma de opresión? ¿Para qué hayan opresiones, debe haber privilegios? ¿Y de ser así deberíamos reconocerlos y cuestionarlos? ¿Cómo construir otros modos de vincularnos? Y cuidarnos…sabemos como se hace, ¿sabemos cómo se hace?.

Nos queman las preguntas, porque como dijo Susy Shock, “no queremos ser más esta humanidad”.

Ph. Juli Colángelo - Trelew 2018

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