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  • Red de Psicólogxs Feministas

Presentación en Senado de la Investigación “Las consecuencias psíquicas del Acoso Callejero”


Presentador: Muy buenas tardes. Bienvenidxs al salón auditorio del Senado de la Nación. Hoy nos hemos reunido por una iniciativa de la senadora nacional por la provincia de Chubut: Nancy González para presentar las conclusiones de la investigación realizada sobre las consecuencias psíquicas del Acoso Callejero. Esta investigación fue realizada por la Red de Psicólogxs Feministas y el Instituto de Investigación para una Nueva Buenos Aires. Preside este encuentro, la senadora Nacional Nancy González y la acompañan en el estrado las expositoras de esta tarde Greta Galvaño Ter-Akopian, Jimena Sánchez, Gisela Cassouto y Paola Muñoz Duarte.

Queremos agradecer especialmente la presencia en este encuentro de la señora senadora nacional María Belén Tapia y de la senadora nacional mandato cumplido Elena Corregido.


Asimismo, Hemos recibido algunas adhesiones de la senadora nacional María de los Ángeles Sacnun, que nos dice “acompaño desde el movimiento Ni una Menos Santa Fe la constante lucha de las mujeres en búsqueda de una sociedad más justa, igualitaria, e inclusiva por lo que considero que este tipo de investigaciones son necesarias para describir el presente y modificar el futuro”. También recibimos la adhesión de la doctora María Inés Pilati Vergara, senadora nacional, quien nos dice “quiero expresar mi total y absoluta adhesión al encuentro de la presentación de los primeros resultados sobre la investigación sobre “Las consecuencias psíquicas del acoso callejero”, temática de absoluta importancia, donde el acompañamiento y compromiso son esenciales en estos momentos”. Y también recibimos la adhesión de la señora senadora nacional Norma Durango que adhiere al evento y quería acompañarlo y además, justamente, presentó un proyecto de Ley que establece visibilizar, prevenir y erradicar el acoso público contra las mujeres.


Les queremos comentar que al final de las presentaciones de las expositoras existe la posibilidad de hacer las preguntas que ustedes quieran efectuar, así que entonces, sin más, vamos a escuchar las palabras de bienvenida de la señora senadora nacional Nancy González.


Nancy González: Bueno, en primer lugar buenas tardes a todxs, agradecerle a las senadoras, a la senadora mandato cumplido, a las organizaciones, a las expositoras, a lxs que hicieron posible que en realidad se pueda venir a presentar un tema que por ahí lo tenemos invisibilizado como es el acoso callejero. A mis asesores, a mis asesoras, porque creo que presentar esto en el Senado de la Nación nos incumbe a todxs porque tenemos que tomar lo que es la salud como un todo, lo que es la salud en su integralidad y la salud psíquica que es lo que afecta a las personas que sufren este tipo de acoso; es también parte de las políticas públicas en la cual nosotrxs tenemos que trabajar. Este es un trabajo multidisciplinario que lo hicieron psicólogas y abogadas. En realidad también tengo que reconocer que los colectivos, las asociaciones que trabajaron en esta investigación y en este trabajo no reciben ningún tipo de subsidios, son auto-gestionables, ellxs mismos realizan lo que es la investigación, realmente un reconocimiento doble por el trabajo y por la preocupación sobre los temas que a las mujeres nos incumben. También, no fue casual que lo presentemos esta semana este trabajo en el senado, creo que las mujeres estamos viviendo una semana histórica, creo que las mujeres estamos viviendo una semana muy movilizante. Mañana si todo viene como lo venimos escuchando hasta ahora puede tener media sanción en la Cámara de Diputados lo que es la Ley de Despenalización del Aborto. Nosotrxs, lxs colectivos, las mujeres, creo que cada día vamos adquiriendo más derechos. Pero vamos adquiriendo más derechos porque cada día lxs colectivxs, todas nosotras, vamos visibilizando lo que son nuestros problemas. Yo realmente lo que quería dar eran palabras de bienvenida, agradecer a todxs y dejar a lxs que estuvieron a cargo de este trabajo que nos cuenten cuál es la problemática del acoso callejero y cuáles son las implicancias psíquicas que pueden sufrir las mujeres y que esto puede empezar con chiquitas que tienen 10, 11 años. Nosotrxs tenemos un proyecto ya en Senado que vino de Diputados, que fue aprobado en Diputados que es autoría de la ex Diputada mandato cumplido Diana Conti. Tenemos dos proyectos de similares características también presentados por dos senadoras: uno por la senadora González María Teresa (que no soy yo) y otro como mencionaron anteriormente que es por la Senadora Durango. Ojalá podamos entre estos proyectos presentados poder unificar o poder trabajar sobre uno de ellos y poder sacar algo pertinente a lo que es el acoso callejero y así como estamos trabajando en un proyecto que es violencia política creo que tenemos que trabajar sobre todo aquello que sea violencia política contra las mujeres. Les vuelvo a agradecer y las dejo a ustedes.


Presentador: Muchas gracias Senadora, la primera expositora de esta tarde es Greta Galvani Oter Acopián. Es abogada, directora de la organización Libres de Acoso Callejero, Coordinadora de Género del Instituto de Investigación para una Nueva Buenos Aires y directora del presente proyecto de investigación. La escuchamos.


Greta Galvaño Ter-Akopian: Bueno, muchas gracias a todos y a todas por haber venido, muchas gracias Senadora por habernos invitado, que estén aquí presentes en este día tan emblemático que es un día antes de la votación por la Despenalización del Aborto. Yo estoy viendo que están por todos lados estos pañuelos así que espero que salga la Ley.


Bueno, en cuanto a lo que es este proyecto de investigación, lo primero que quiero decir es que lo creé en el año 2016 cuando me incorporé en Innova, que es un instituto de investigación dentro de la Provincia de Buenos Aires. Cuando me dijeron que tratara un tema lo primero que dije fue “voy a hablar de acoso callejero” que es lo que yo vengo trabajando de hecho, dirijo una organización contra el acoso callejero que es LIDA Libres de Acoso Callejero. Lo primero que me pareció interesante investigar es sobre el enfoque jurídico pero principalmente psicológico del acoso callejero. Es decir, cuáles son los impactos en las mujeres, en nuestra cotidianeidad derivado de un acoso constante, sostenido en el tiempo. Como bien dijo la Senadora desde los 10 años empezamos a ser acosadas según muchos estudios, incluido esta presente investigación que hizo su propia encuesta a la que más adelante vamos a referirnos. Entonces, yo hice un cálculo que es un poco “al aire” pero para dar cuenta de el nivel de trauma en un punto que es que una mujer que empieza a ser acosada a los 10 años, a los 50 años ya recibió alrededor de 15000 acosos callejeros que no es solamente que te digan algo en la calle sino que están incluidos: situaciones de persecución por la vía pública, exhibiciones obscenas, tocamientos indebidos. Todo eso no es gratuito, eso impacta en nuestra psiquis y también tiene un correlato en la parte jurídica, o sea, cómo ciudadanas eso ¿en qué deviene? En que dejamos de salir, tenemos que estar pendientes de qué nos ponemos o nos dejamos de poner. Es decir, tenemos una ciudadanía totalmente restringida.


En el plano legislativo, ha habido avances en estos últimos años. Es una cuestión a reconocer, como por ejemplo, la sanción de la Ley de Acoso Callejero pero es solamente dentro del ámbito de Capital Federal. Como estamos en este recinto que es a nivel nacional, es bueno tener en cuenta que no hay nada hasta la fecha. Si una persona, por ejemplo, es de la provincia de Chubut o de cualquier otra región no tiene una respuesta eficaz por parte del Estado. Pero, a la vez, es importante destacar que en la Ley de Protección Integral de las Mujeres se está tratando la incorporación dentro de esa Ley del acoso callejero como un tipo de violencia de género que es algo importante porque también es un reconocimiento a nivel nacional. Volviendo al tema de este proyecto, voy a contar sobre la estructura y luego las expositoras van a explicar en detalle sobre cada parte. Tuvo esta finalidad y utilidad práctica de brindar herramientas a todas las mujeres para realmente saber cuáles son las consecuencias psíquicas del acoso callejero y también desde el plano jurídico poder defendernos y saber cuáles son nuestros derechos que efectivamente están siendo vulnerados. En cuanto a la forma de trabajo constó de dos etapas. La primera etapa fue una encuesta que se puso en internet entre el mes de junio y julio del 2017 que contestaron 1200 mujeres y una segunda etapa que fue a cargo del equipo de psicólogas de la Red de Psicólogxs feministas que con su enfoque específico en perspectiva de género pudieron investigar y trabajar sobre una serie de personas que acudieron a entrevistas personales y fueron entrevistadas sobre su día a día y en qué medida impacta el acoso callejero para que tanto con la encuesta como con estas entrevistas nosotras podamos hacer un análisis más profundo y serio sobre la temática. También quiero destacar que es la, al menos en Argentina, es la primera vez que se hace un proyecto de investigación de estas características con lo cual es algo totalmente inédito y como dijo la Senadora es algo que estamos haciendo a pulmón sin ningún tipo de subvención ni nada. En cuanto a la geografía, o sea, las personas que fueron materia de esta investigación, cabe destacar que como Innova trabaja en lo que es provincia de Buenos Aires se tomó en cuenta todas las mujeres que viven en provincia de Buenos Aires -sin perjuicio de que sabemos que en los resultados tienen que ver con toda las mujeres y no solamente con las de la provincia de Buenos Aires-. De hecho nuestra idea, somos optimistas, es que no sólo se difundan estos resultados en Argentina sino también en otros países porque es algo que nos ocurre a todas las mujeres sin distinción de lugar. Incluso en los países más desarrollados, por así decir, todas las mujeres sufrimos acoso callejero. Así que, dicho esto, la dejo hablar a la Doctora Jimena Sánchez, muchas gracias.


Presentador: Muchas gracias, Jimena Sánchez es abogada feminista orientada a casos de violencia de género en la Provincia de Buenos Aires y además es miembro del Instituto de Investigación para una Nueva Buenos Aires.


Jimena Sánchez: Hola, qué tal, mi nombre es Jimena. Bueno, muchas gracias por la invitación, adhiero a las palabras de Greta. Es una jornada muy importante para nosotras. Así que bueno, yo les voy a comentar un poco más lo que tiene que ver con el aspecto legal, como abogadas que somos, las cuestiones que fuimos trabajando. Primero arranco presentando lo que es Innova: es un espacio para la investigación, para la discusión, para la producción de conocimiento que tiene lugar en la Provincia de Buenos Aires y que busca detectar problemáticas. Obviamente trabajamos mucho con el tema de los géneros, de hecho venimos realizando seminarios en lo que se refiere a la violencia de género, a los distintos tipos de violencia y surgió esta idea de hacer algo respecto de lo que es la violencia más naturalizada e invisibilizada que sufrimos las mujeres, como ya lo decían, desde muy temprana edad.


Obviamente, Innova además de generar o de producir conocimiento respecto de determinados temas también lo que busca es pensar políticas o pensar propuestas para resolver estos temas. Es así como surgió, nos pusimos en contacto con las chicas de la Red para también darle otra vuelta de rosca al tema, ¿no? Porque, a ver, quizás uno desde lo legal siempre piensa bueno, no sé, alguien comete un hecho ilícito o un acto ilícito y lo primero que se piensa es en la figura del infractor, ¿no? Esto, bueno, vamos a penalizar el acoso callejero. Bueno, vamos a convertirlo en una contravención. Pero la investigación apuntaba a algo también mucho más profundo y es qué pasa con la víctima, qué pasa con la mujer que a lo largo de toda su vida es sometida no a cuestiones inocentes, no a piropos, no a halagos, es sometida a violencia y se nos acostumbra a que eso es lo que nos tiene que pasar porque somos mujeres. Entonces, la idea era pensar otra cosa y qué es lo que pasa con la víctima y bueno, ahí empezamos a ver el tema del daño, el concepto de daño, o sea, ya no pensarlo en términos de “vamos a penalizar o sancionar al infractor” sino al daño que sufre la víctima; entonces ser abría la posibilidad de pensar en la parte legal el tema de el daño psicológico y el daño moral que sufre la mujer a lo largo de toda su vida por el acoso callejero. Obviamente no me voy a meter tanto en cuestiones conceptuales de lo que es el daño moral o el daño psicológico, pero abre una vía muy interesante para tratar este tema y no dejarlo, o sea, no dejar a la mujer en “es un, bueno, no le pasa nada”, no, si le pasa y como tal daño es resarcible por la vía civil. Entonces bueno, esa también es un poco la idea de pensar propuestas y también acá hay algo que es la responsabilidad también del Estado. O sea, a ver, ese daño que se le hace a la mujer, después yo voy a enumerar algunas cuestiones de la encuesta, surge esta sensación de la mujer de que no se puede hacer nada ante el acoso callejero entonces la mujer está en una situación de abandono, de que no se problematiza lo que le pasa, entonces nadie hace nada. Entonces ya no hay solamente un daño del infractor sino también del Estado que está ausente y que no piensa políticas públicas para solucionar ese problema, ese tema que es ese padecimiento que tienen las mujeres.


Dicho esto, voy a meterme con algunos datos que arrojó la primera etapa de la encuesta que como dijo Greta fueron mil doscientas mujeres. Contestaron de un montón de lugares lo que da la pauta de que todo esto lo sufrimos las mujeres a lo largo y ancho del globo, ni siquiera de la Argentina. Entonces, les voy a comentar algunos datos que tienen que ver con este daño que se le hace a la mujer, con este acostumbramiento, a lo que nos tenemos que acostumbrar, lo que tenemos que naturalizar y, lo voy a leer porque no tengo tanta memoria. Bueno, en primer lugar, el 40% de las mujeres son acosadas entre los 9 y los 12 años de edad, el otro 45 (o sea que estamos hablando de un 85% ya) sufrió la primera situación de acoso entre los 13 y los 15 años. O sea que antes de los 15 ya nos venían acostumbrando a esta situación de acoso. En cuanto a las sensaciones o a las percepciones también rompiendo un poco con esta idea de que el halago es algo lindo, que es un piropo y que a la mujer le gusta, el 60 % de las mujeres dice que sentía vergüenza y otro gran porcentaje del 50, pensemos que son opciones múltiples: sentían miedo, un 28% bronca, un 29% impotencia, un 7% tristeza, y solamente al 2% le agradó. O sea que sirve para desmitificar esta idea de que a la mujer el halago le gusta y que a todas nos gusta que nos digan cosas lindas. Después hay algunas preguntas que tienen que ver con el tema de cuando las mujeres sufrimos una situación de acoso sea del tipo que sea, convengamos que la situación de acoso puede ir desde algo que parece que no genera ningún daño a situaciones que son mucho más violentas. Por lo general la reacción de la familia o cuando una mujer lo cuenta se tiende a minimizar, se tiende a expresar “ay qué lindo que te dijeron eso” entonces la mujer empieza como a construir, a construirse ella como un objeto que en definitiva anda por la calle y que puede ser calificada por los hombres como a ellos se les ocurra.

¿Qué sienten al ser acosadas? El 90% refirió “bronca”, el 76% dijo sentir impotencia, miedo otra vez, y son muy pocas las mujeres que, por ejemplo, acuden a funcionarios públicos, ya sea policía o quien fuera que la pueda llegar a socorrer porque la realidad es que las mujeres no pensamos que por ese lugar pueda venir algún tipo de solución a la situación de acoso. Respecto de las mujeres que, bueno, porque también en la encuesta surgía esto de: vos, ¿qué haces, respondes, contestas? La mayoría de las mujeres no hace nada, no reacciona, y por lo general dicen que tienen miedo a la reacción del acosador. O sea, un 70% menciona esto, que no hace nada porque tiene miedo a cómo reacciona el otro. Volvemos a la situación de sometimiento y de que no me puedo defender, no puedo ejercer, o sea, no soy igual, básicamente no soy igual. Y a veces se tiende a pensar “bueno, es un hecho” y no, es algo que es reiterado en el tiempo y que genera… y bueno la idea de la investigación es verificar si efectivamente genera un daño a nivel psicológico y si ese daño a nivel psicológico, a nivel moral es resarcible económicamente también.


Salieron cosas muy interesantes, esta cosa de por ejemplo “las mujeres no son acosadas cuando están en compañía de otros hombres”. Ahí está, sale esta cosa de la mujer como propiedad y de “no le voy a faltar el respeto al hombre” o sea, “no nos importa la mujer, importa que ya está con alguien”. Ahora le voy a dar pie a las chicas para que profundicen un poco más en el tema de lo que es el daño a nivel psicológico. Y queda planteada la situación para ver si se verifica esta situación de daño.


Presentador: Las próximas expositoras, nos piden, van a presentarse juntas. Van a presentar juntas su exposición, son Gisella Casouto, psicóloga, cofundadora y coordinadora de la Red de Psicólogxs feministas. Y Paola Muñoz Duarte que es psicóloga, Magister en psicología jurídica, cofundadora y coordinadora de la Red de Psicólogxs Feministas. Las escuchamos:


Gisela Cassouto: Vamos a comenzar un poquito hablando sobre qué es la Red y luego vamos a pasar a la investigación en sí. La Red hace poquito cumplió dos años, se formó en mayo del 2016, y busca desde sus inicios dar una respuesta a una necesidad desde un abordaje específico en el entrecruzamiento entre psicología desde sus distintas escuelas y el feminismo. La idea principal es visibilizar que hay una cultura patriarcal por debajo y que eso produce padecimientos específicos a nivel psíquico en quienes la habitamos. No trabajamos solo con abuso o violencia como muchas veces se supone sino que entendemos que por parte de una cultura patriarcal todos y todas estamos expuestxs a distintos tipos de violencia. Nuestra labor consiste en garantizar espacios seguros para quienes quieran acercarse a un espacio de consultorio libre de discriminación y patologización que es con lo que nos encontramos que nos comentan sobre otros espacios y también trabajamos desde asesoramiento, la supervisión y la formación tanto para profesionales en otros espacios abiertos a la comunidad. Consideramos que es una responsabilidad de las y los profesionales reconocer cuando hay una problemática social por debajo y cuando las cuestiones no son a nivel individual y es visibilizando esto que emprendemos el trabajo de la Red.


Paola Muñoz: Nuestro objetivo como organización es poder garantizar una equidad entre los géneros y poder terminar con toda la violencia patriarcal a la que estamos expuestas todas las personas. Poder terminar con una cultura que es cis-heteronormativa que las personas que no están inmersas dentro de esa cultura siempre son patologizadas, esa es la idea principal de la Red. Y como organización, si bien somos apartidaria si nos posicionamos políticamente como feministas. Y esto es muy importante porque no es lo mismo decir: estamos formadas en género a decir posicionadas políticamente como feministas. Actualmente, y si bien recién cumplimos dos años, estamos a lo largo del país en varias provincias, estamos en todo capital, Gran Buenos Aires, Mendoza, La Rioja, Córdoba, San Luis, Bariloche, Ushuaia, Santa Fe y Rosario. La idea, nuestro sueño es que la idea de ser psicólogxs feministas sea una redundancia en el futuro y que no sea algo que tengamos que pelear de aquí a mañana, sino que los sistemas educativos nos den una educación con formación en género y que todas las personas puedan acceder a espacios que no las y los patologicen.


GC: Como mujeres, las cuatro personas que coordinamos esta investigación, comenzamos esta investigación sabiendo que toda persona que es socialmente leída como mujer es acosada. También empezamos la investigación sabiendo que esto por experiencia propia produce malestar, tiene consecuencias; pero lo que nos preguntábamos es si podíamos atender a que estas consecuencias psíquicas que veíamos a carácter personal no eran sólo, justamente, a nivel individual sino que se repetían a lo largo y a lo ancho del país, en distintas mujeres, con distintas condiciones de vida como producto del acoso callejero. Lo que nos preguntábamos es si podíamos dar cuenta justamente de la existencia de malestares y consecuencias a nivel psicológico específicamente derivadas del acoso callejero. Es por eso que nos basamos en algunas definiciones sobre lo que significa consecuencias psíquicas o consecuencias psicológicas para pensar cómo emprender esta investigación.


PM: Principalmente, dentro de la investigación tomamos como consecuencias psíquicas o psicológicas el resultado o efecto emocional y psicológico producido producto del acoso callejero. A partir de ahí encontramos un montón de definiciones que hablan tanto de lesiones psíquicas, daño moral como decían anteriormente, consecuencias psíquicas pero tratamos de resumirlo para poder dar un concepto dentro de la investigación. Es esto: el resultado efecto emocional y psíquico producido por el acoso callejero. Como un componente objetivo que encontramos acá es que lo objetivo es la agresión sufrida y lo subjetivo la interferencia negativa que hay en la vida cotidiana, esto es importante porque se piensa que las personas cuando sufrimos algún tipo de violencia solo es lo que se ve, no lo invisibilizado. Y acá, en lo subjetivo, es lo que más encontramos como consecuencia psíquica. A partir de ahí encontramos conceptos como secuelas emocionales que pueden persistir en el tiempo y como decían las chicas anteriormente imagínense que si una persona que es leída como mujer comienza a ser acosada mucho antes de los 10 años, siempre van a permanecer en el tiempo todas estas consecuencias psíquicas. No es algo que como en algunos otros eventos solo se presentan en determinados momentos. La segunda parte de la investigación, luego de que las chicas tuvieron todos los datos de las 2500 mujeres, en la segunda parte creamos una entrevista semi estructurada, creada por psicólogxs de la Red e impartida, también por psicólogxs de la Red. La entrevista semi estructurada se basó en tres categorías según los resultados que ha arrojado la primera parte. La primera fue la pérdida de la autonomía, las consecuencias psíquicas y la necesidad de visibilizar la temática. Las entrevistas se hicieron a lo largo de Gran Buenos Aires, en varias provincias en donde nos reunimos con varias chicas que a partir de esta encuesta quisieron participar de la segunda parte.


GC: Bueno, para esta segunda parte hicimos un trabajo en conjunto con varias psicólogas y psicólogos y nos basamos en distintxs autorxs que trabajan tanto específicamente lo que es acoso callejero como otras cuestiones como es la restricción del espacio físico que lo trabaja, por ejemplo, Clara Coria que es una psicóloga y escritora Argentina, también nos basamos en algunas de las conceptualizaciones de Judith Butler donde habla, por ejemplo, del espacio público como el lugar donde se refuerza el género porque los varones tratan de conservar el privilegio que les concede su género mientras que las mujeres buscan conseguir un equilibrio de fuerzas. Entendemos que el acoso callejero es una de las formas más sutiles y a la vez más extendidas de violencia machista. Pensamos y las catalogamos dentro de las violencias machistas porque posee una lógica de coerción masculina y una objetivización femenina. Es decir, hablando hegemónicamente, el varón se rehace y se reafirma mediante su coerción y la posesión, o la idea de posesión sobre los cuerpos de las mujeres y la mujer se reafirma y reafirma su lugar social como objeto de ese varón. Esta dinámica en el acoso callejero se ve todo el tiempo. También trabajamos con un texto de Carlos Martínez Toro que trabaja bastante sobre la dominación simbólica y toma estos planteos de Judith Butler y lo que dice por ejemplo este texto es que el varón refuerza su dominio sobre dos campos, tanto el espacio en sí, el espacio del terreno público reafirmándose como amo y señor de ese espacio y sobre la propia mujer diciéndole que su lugar no es ese, haciéndola a ella extranjera y extraña a ese lugar que debería ser seguro para todos y todas y que debería ser un espacio neutro y asexual. Es justamente un recordatorio continuo de esa vulnerabilidad que poseemos quienes somos leídas como mujeres en esta sociedad, mediante la objetualización que ejercen los varones sobre las mujeres. Esto es un detalle: nosotras cuando abrimos en la primera parte, no pusimos “es solo para mujeres y solo quienes consideren que los acosadores son varones” sino que todas las personas que respondieron se identificaron como mujer y todas las personas que se identificaron como acosadores eran hombres. Porque no hubo un sesgo desde el principio de pensar que esta es la dinámica sino que las respuestas fueron estas, al menos en nuestra investigación.


Bueno, empezamos a trabajar con los datos de la primera parte como ya hemos dicho y viendo qué ejes podíamos tomar para esta segunda parte que era más específica de las consecuencias psíquicas. Lo que veíamos es, entre otras cuestiones que ahora vamos a comentar, la inseguridad, la vergüenza, la culpabilización, el déficit en la autoestima y en la confianza que son consecuencias que también se repiten en casos muy graves de violencia machista hacia las mujeres. Entonces, queda claro que realmente no es tomado como un halago, no es una cuestión menor sino que está enmarcado dentro de lo que son las violencias de género.


PM: El acoso callejero, en principio, se inserta en una lógica de una matriz de la violencia donde lo que impera es la cultura de la violación y esto es muy importante porque sino, como que perdemos de vista y lo dejamos a un lado, ¿no? Impera la cultura de la violación y específicamente cuando hablamos de acoso callejero hablamos de violencia simbólica. La violencia simbólica es ese tipo de violencia que al estar tan invisibilizada es mucho más compleja de poder detectar. En tanto que el acoso callejero es una violencia, hablamos de que hay una victimización. Cuando hablamos de victimización, es el hecho de ser víctima de algún suceso violento. Me pareció importantísimo nombrarlo porque generalmente cuando en victimología hablamos de victimización siempre nos referimos a hechos que son impactantes y no es necesario para considerar que hay una victimización primaria o secundaria para que hablemos de que hay consecuencias.


El índice de ocurrencia es supremamente alarmante, cuando nosotras íbamos haciendo la categoría de análisis, nos parecía increíble como el 100% de lxs participantes nombraba y reportaba una pérdida de autonomía. Cuando hablamos de autonomía, es la capacidad que tenemos como personas de poder establecer nuestras propias normas. En psicología la autonomía la describimos como la capacidad que tenemos para sentir, pensar y tomar decisiones por nosotrxs mismxs. De esta manera, hablamos de autoestima, actitud positiva ante la vida y la autosuficiencia, entonces, si el 100% de las personas que participaron en la investigación registran que hay una pérdida de autonomía, es alarmante, porque estamos hablando de que hay consecuencias en la autoestima, en la actitud frente a la vida y en la autosuficiencia. Referían cosas como cambios de ruta, horarios, muchas referían cómo tenían que retirarse de sus trabajos porque ellas volvían a ciertas horas de la noche y entonces no podían siempre trabajar para pagar un remis, para pagar un taxi, o no siempre contaban con la compañía de un novio o un hermano o un papá o algún varón que pudiera ir a buscarlas a la parada del bondi. No sólo eso, también hay un cambio en la vestimenta, donde tenemos que pensar “hoy voy a ir en subte, me pongo falda corta, no mejor no” y eso también hace a algo que más adelante se va a nombrar: cómo llega la culpabilización “quizás si no me hubiera puesto esa falda no me hubiera pasado”.


Algo que me nombraban como reportado en el 100% de los casos es que en la compañía de varones disminuye el riesgo, entonces esto hace que no sólo haya una sensación de indefensión y vulnerabilidad constante sino que se utiliza como recurso paliativo (donde tenemos en cuenta el mal menor), la compañía de otros varones que incluso muchas veces pueden ser desconocidos. De lo que estamos hablando, puedo ir en el remis veo una situación peligrosa llegar a mi casa entonces prefiero decirle al señor del remis “espero acá un rato con vos, demos otra vuelta” o simplemente si estoy en la parada del bondi, me están silbando, seguramente voy a ir al desconocido de al lado a decirle “por favor, esté conmigo”. El recurso paliativo es este, cómo evalúo el mal menor, exponiéndome también ante un desconocido. Ahí se ve la pérdida de autonomía, muy clara.


GC: Otra de las cuestiones que trabajamos además de la pérdida de autonomía es la restricción del espacio psíquico, esta es una de las cuestiones que como comentaba anteriormente trabaja Clara Coria y si hacemos un paralelismo acá por ejemplo hay determinada cantidad de personas y entra determinada cantidad, más de las que están, es decir, no hay una capacidad infinita en el espacio para que entren personas, muebles, artefactos y demás. A nivel psíquico pasa un poco lo mismo, en el sentido de que si yo tengo toda mi atención puesta en una problemática, no tengo espacio psíquico suficiente para ocuparme de otras cosas. Es como si tuviese un gran sillón incómodo donde no me puedo sentar pero me ocupa un montón de espacio. Eso es lo que nos pasa a quienes somos leídas como mujeres cuando salimos al espacio público. Es decir, vivimos en estado de alerta, vivimos preocupadas por qué nos va a pasar cuando doblamos la esquina, si ese chico que viene por ahí va a pasar, qué pasa con ese grupo de chicos, me va a pasar a buscar alguien, no, salgo antes de la facultad. Bueno, demás cuestiones que tienen consecuencias graves como dejar un trabajo, dejar una carrera, o no poder volver sola. Hasta en edades muy chicas, hay chicas que dejan el colegio por la peligrosidad del camino que las lleva hacia su lugar de estudios y son adolescentes que no pueden, por ejemplo, terminar la secundaria, y donde muchas veces el recurso paliativo que se usa es a nivel comunitario pero muchas veces eso no es posible. El espacio psíquico está en relación a las propias capacidades y al entorno que nos rodea. Si estamos continuamente estresadxs, preocupadxs o en estado de alerta, no importa cuán cómodos estemos psíquicamente, no vamos a poder pensar ni desde qué vamos a poder hacer para cenar ahora, ni mis proyectos personales. Y eso es muy grave porque se repite a lo largo de toda la vida en todas las mujeres. Si yo no tengo espacio para pensar en disfrutar del espacio psíquico porque estoy pensando en sobrevivir, no soy dueña de ese espacio psíquico. Es lo que trabaja Marcela Lagarde con este concepto de ciudadanas de segunda. No somos tan dueñas del espacio público ni de nuestro propio espacio psíquico como los hombres. Hay un estado de tensión, ansiedad y alerta constante. Estamos continuamente sobreviviendo, esa es la sensación, por más de que tal vez a veces no haya un riesgo de vida inminente y no se esté sufriendo acoso callejero en ese momento. Como comentaban antes las chicas, se sufre desde tan chicas que una ya sale en estado de alerta. Sobre todo si se dan alguna de las características que preguntamos en la primera instancia que era que: aumentaba de noche, aumentaba en verano y aumentaba si estaban solas. Entonces, cuando se dan algunas o todas estas características, mayor es el estado de alerta con el que las mujeres deambulamos.


Esto también es importante, las ciudades no son las mismas para los varones y para las mujeres y eso produce una extranjerización o un extrañamiento de las mujeres hacia ese espacio público. Esto se condice con esta culpabilización que comentábamos, y este sentimiento de vergüenza donde como yo no soy dueña de ese espacio no soy dueña de qué me pongo, no soy dueña de por dónde camino, no soy dueña de con quién voy. O si traicioné la regla que decía que tengo que ir a tal hora, con tales personas y vestida de tal manera me merezco lo que me pasó. Esto, obviamente, además de este modo de supervivencia, tiene que ver con las respuestas sociales frente al acoso callejero. Este es el tercer punto que tomamos: la visibilización de la temática. No es lo mismo si se toma como un halago, si se toma como que la exagerada es la mujer, si se toma como que no es para tanto que si se hace como hoy en día se está haciendo cada vez mas visibilizándolo como una violencia machista. De esa forma podemos abordarlo con la complejidad que merece la problemática.


PM: El 100% de las personas que participaron en la investigación en la segunda parte dicen haber sufrido acoso callejero antes de los 13 años. Y en el 95% de los casos, el entorno lo ha minimizado. Leíamos en una de las diapositivas de una de las chicas como solo hasta que fue mucho más grave se le dio lugar. Entonces, imagínense lo que es estar constantemente en alerta, con miedo, vergüenza, estando pendiente de si puedo ir por este camino o no y además, me sucede alguna situación y solo me dicen “tranquila, solo te dijo que eres linda, solo te miró, eso fue porque le gustaste, los hombres suelen hacer eso, es la manera que tienen los hombres”. Y por el otro lado, si la mujer contesta, dice algo, es la loca, la que se lo tomó a mal, la que arma quilombo. Entonces, las chicas que trabajaron con nosotras en esta segunda parte nos hablaban de la importancia de la visibilización de la temática y que si bien en los últimos años ellas sentían que más se estaba hablando de la temática. Esto era algo que a ellas les daba sentido, porque se sentían acompañadas, hermanadas. Sin embargo, sentían que es necesario seguir hablando y visibilizando, y visibilizando como tal, como una violencia simbólica que a todas nos sucede.


GC: La lucha feminista viene hace décadas luchando por desnaturalizar aquello que está visto como dado, inmutable, y natural justamente. Venimos, y nuestras ancestras, trabajando aquello que aparece como natural, como reales constructos sociales. Y como son construidas podemos deconstruirlas y eso es lo que en determinadas temáticas viene peleando la lucha feminista. El tema del acoso callejero es uno tal vez de los de las últimas décadas, pero no por eso menos importante. Reclamamos que aquello que estamos acostumbradas a vivir no queremos vivirlo más y que la sociedad tiene que hacerse cargo de ese lugar en el que nos puso históricamente. Nos preguntamos cómo es que naturalizamos no ser dueñas de la calle, de nuestra vestimenta, de nuestra mente. Nos preguntamos qué posibilidad de crecer, de pensar, de progresar, según lo que signifique para cada cual, hay si todo el tiempo estoy solamente sobreviviendo.


Cómo salir de una situación si la sociedad se niega verla como una violencia. Nos seguimos preguntando estas cosas e invitamos a reflexionar al respecto y consideramos como ya fue dicho que es de vital importancia registrar como sociedad el acoso callejero como violencia. No es un piropo, es acoso, es violencia y tiene consecuencias. ¡Gracias! (Aplausos).


Senadora Nancy González: Quiero agradecerles, yo creo que es una temática que tenemos que empezar a trabajar y que la sociedad también se entere de las consecuencias de este acoso. Y esta el compromiso para poder nosotrxs desde el Senado poder trabajar en políticas públicas que puedan disminuir esto y pueda también saber salvaguardar la salud psíquica de las mujeres. Muchas gracias por haber venido. (Aplausos).


Presentador: Les agradecemos a las expositoras y bueno, si hay preguntas del público hay un micrófono inalámbrico que les podemos alcanzar.


Público: Hola buenas tardes, bueno, primero pedir perdón como hombre por lo que vemos que les pasa. Segundo, les quiero contar una experiencia que hicimos en el canal del Senado, pusimos a una mujer y un hombre a caminar de Rivadavia a Corrientes y de Corrientes a Rivadavia ida y vuelta. Al chico no lo vio nadie, a la chica la miraron 25 veces en ocho cuadras, ¡25! Y la pregunta es: ¿Qué podemos hacer para ayudar?


Paola Muñoz Duarte: Entender que no somos propiedad de nadie. Gisela utilizaba una palabra que es “deconstruir” y más allá de sonar una palabra linda significa entender que hay igualdad, que somos iguales hombres y mujeres y que no por el hecho de ir vestidas de alguna manera, o solo el hecho de ser leídas como mujeres se nos puede objetivizar. Por eso hago tanto énfasis en lo que es la violencia simbólica. Imagínate, ustedes lo vivieron en una experiencia, nosotras lo vivimos día a día, cuando vamos al supermercado, o sea, a la vuelta de mi casa y lo vivo día a día. Y a todas las mujeres acá presentes seguro que nos pasa, entonces es empezar a acompañarnos desde esa lectura, que somos iguales, que no somos objeto de nadie.


Greta Galvaño Ter-Akopian: También sumando a estas palabras, entender que no hay nadie que este ajenx a la problemática. Hay una situación con la que está bueno hacer una analogía que es con el bullying, parece que se está tratando con mucho éxito, que es cuando una persona está agrediendo a otra, ver el rol de las terceras personas. Generalmente, las personas se callan, miran para otro lado, pero de alguna manera están consintiendo esa situación. Entonces, llevándolo al paralelismo del acoso callejero, es lo mismo. No se puede pedir, obviamente a cada persona que intervenga, pero yo creo que si todas las personas que transitamos los espacios públicos advirtiéramos que están gritándole a otras personas, que la están persiguiendo, y actuáramos de alguna manera, aunque sea asistiendo a la víctima que es una forma también muy útil porque en definitiva la que la está pasando mal y está sufriendo es la mujer. Yo creo que es un cambio muy concreto, muy sencillo y que todos y todas acá lo podemos empezar a realizar. A mí a veces me ha pasado en la calle de advertir que le están gritando a alguien y decirle a la chica: ¿estás bien? Y también me pasa al revés, que un hombre me acuerdo también por esta zona, de Congreso, persiguiéndome a la noche y la que me vino a ayudar fue una mujer. Así que me parece que esa es una opción concreta.


Público: Cuando decías esto de cómo ayudar desde la postura de varones, pensaba como en esta línea que decía Greta recién de romper con la complicidad machista que existe entre los varones y una forma de romper con esta complicidad machista es esto: Cómo reaccionar en el espacio público asistiendo a la víctima o advirtiendo también al acosador que está ejerciendo esa violencia contra esa mujer. Y también en nuestros espacios y círculos más cercanos en los que nos movemos y socializamos a diario. Ya sean grupos de whats app, sean reuniones de varones que sabemos que suceden muchas otras cuestiones, también, como ser disruptivos en esa naturalización que tenemos de distintas formas de violencia contra las mujeres y disidencias.


Greta Galvaño Ter-Akopian: Te quiero agradecer que viniste (mirando a la persona del público que recién participó) y está bueno que hayas participado. Ella hizo una denuncia hace poco por acoso callejero y está bueno porque es algo que no hablamos el qué pasa cuando sabiendo que en Capital Federal hay una Ley, qué pasa con esas denuncias. La realidad es que lamentablemente hoy por hoy se están archivando y desestimando por más que se esté identificando a las personas, que fue lo que le pasó a ella. Me parece que es otra cuestión que tenemos también que tener en cuenta porque no sirve de nada una ley cuando en la práctica cuando unx va a denunciar te dicen, y literalmente le dijeron eso: que no era para tanto. O sea, hay una ley que te esta amparando y le respondieron que “no era para tanto”.


Gisela Cassouto: Yo quisiera agregar en ese sentido, entre la pregunta, la intervención y lo que decías antes (mirando a Greta), me venía preguntando ¿habrá realmente una separación donde la mitad de los varones acosan y la mitad de los varones son los que acompañan a estas novias, amigas, hijas, madres para que no caminen solas? ¿o es como en la relación al aborto de “bueno, mi mamá y mi hija sí son dignas de respeto y el resto de las mujeres son objetos”? Porque seguramente ese varón que fue a buscar a la parada del colectivo a la novia para que no la acosen, cuando no está con la novia acosa, porque las estadísticas dicen eso. Si todas las mujeres somos acosadas, o hay un 50% de varones súper activos en el acoso y un 50% súper héroes o es el mismo varón que así como al aborto, y así como al acoso y al femicidio, dicen que “no” cuando son sus mujeres y que “Sí” cuando son las otras que son las objetos. Entonces, en ese sentido, deconstruir eso y pensarnos en equidad es dejar de pensarnos en relación a ustedes, dejar de pensar que somos SUS esposas, SUS hijas y SUS amigas, sino que somos mujeres , o somos leídas como mujeres, y que por ser personas en sí tenemos tanto derecho a caminar libres como los varones lo hacen. (Aplausos).


Presentador: Les agradecemos mucho a las invitadas esta presentación de la investigación “Las consecuencias psíquicas del acoso callejero”. Les queremos agradecer por haber venido. (Aplausos).


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