Buscar
  • Red de Psicólogxs Feministas

Querido decano (carta de una psicóloga egresada de la UBA)

Por Julieta Mayor


En los últimos días circulan en los medios masivos de comunicación diversos discursos entorno a las consecuencias psíquicas de lo que han denominado “la cuarentena eterna” ignorando el nombre de “Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO)” con el cual fue comunicado a lxs habitantes del territorio argentino. Este dato no me parece menor ya que el discurso no es pasivo frente a la realidad; la moldea, le otorga sentidos y formas de significación y por ende influye directamente sobre la misma. Es por esto que al leer la nota que brindó el decano de la Facultad de Psicología de la UBA sobre las consecuencias de “la cuarentena” sentí una necesidad de reflexionar sobre el uso que se hace en ella del lenguaje y como se construye en la misma una visión neoliberal, heterocispatriarcal y de clase media sobre este singular momento que a todxs nos toca vivir. Como profesional de la salud mental no niego que el ASPO tenga consecuencias psíquicas sobre quienes lo estamos atravesando, desde ya que ver socavada la fuente de ingresos de una familia, no poder juntarnos con aquellxs que forman parte de nuestra cotidianidad, el temor que existe a que podamos enfermarnos nosotrxs o quienes amamos, y saber que hay muchas personas que aunque no las conocemos personalmente están sufriendo es innegablemente doloroso. Pero esto no implica de manera necesaria que la angustia sea per se una respuesta patológica de nuestro aparato psíquico, todo lo contrario puede ser una señal de conexión con la realidad vivida y una posibilidad también de plantearse interrogantes que encuadrados dentro de un espacio terapéutico no tienen por qué resultar en desódenes postraumáticos éste menciona. Entonces, es evidente que el problema vuelve a ser el lugar que ocupa la salud mental en nuestra sociedad porque decididamente no puede pensársela solamente como un compendio de herramientas pre fabricadas que les “brindamos”, como si las tuviéramos todas en un armario listas para dar a demanda a quienes nos consultan para que salgan adelante solxs y vuelvan a producir luego de que termine la pandemia. Claro que podemos brindar desde las diferentes corrientes teóricas algunas herramientas, pero en todo caso son las que se pensarán particularmente con y para esx sujeto que confía en nuestra formación lo cual implica un trabajo que requiere tiempo de despliegue. También es cierto que la salud mental debiera tener un alcance mucho más amplio que la posibilidad individual de cada unx de abonar un tratamiento y es por esto que creo fundamental trabajar por la plena implementación de la ley nacional de salud mental, las mejoras en las condiciones laborales para lxs profesionales que trabajan en el sistema público considerando que es muy difícil poder acompañar procesos psicoterapéuticos si para poder vivir debemos tener tres trabajos, trabajar 16 horas seguidas y otras acritudes de la profesión. Pero entonces el problema no es solamente las consecuencias psíquicas del ASPO, sino las de vivir en un régimen político, social, cultural, económico como el capitalismo en su forma neoliberal. Pero de esto nada aparece en la entrevista que brinda el decano. La clave de la salud pareciera ser un “me salvo solx” y así cada cual llegaría a su máximo potencial con las herramientas que nosotrxs lxs psicólogxs podemos brindar ¿seríamos nosotrxs como profesionales instrumentos de la tan mentada meritocracia en esta concepción? Por supuesto que lo que no está enunciado pero se lee entre líneas y en el contexto del medio en el cual fue publicado el articulo es la noción de ciudadano que merece acceso a la salud mental: aquel que trabaja, que tiene una familia, que accede a la posibilidad de tener una vivienda, entre otras cualidades que dejan por fuera a una enorme cantidad de personas. En este plan de invisibilización de realidades menos heteronormadas que estas, Biglieri aporta declaraciones tales como que pasar 24 horas del día con la misma persona anula el deseo sexual en una pareja. Bueno, podría ser que en algunas sí ¿pero acaso todas las parejas deben mantener relaciones sexuales? ¿la falta de sexualidad genital (porque no entran en esta nota otro tipo de sexualidades) es acaso un índice de psicopatología? ¿qué es la psicopatología para usted Sr. Decano? ¿es ético seguir hablando de psicopatologías y trastornos mentales si queremos construir una visión no patologizante de la salud mental? Remata la nota aclarando además que está muy estudiado en nuestra facultad la idea de presencia y ausencia en relación con el deseo. En eso es prácticamente en lo único en lo que estamos de acuerdo, es más hasta diría que toda nuestra casa de estudios está atravesada por el corpus teórico del psicoanálisis clásico cuya visión de la realidad es patriarcal, cisheterosexual y clasista. Lo que me parece absurdo es en que la actualidad esto sea enunciado como un gran logro cuando en realidad no hace más que evidenciar el poco interés que tiene la universidad pública de replantearse las violencias que ha ejercido sobre sus estudiantes, posteriores profesionales que de no habernos cuestionado y buscado espacios de formación alternativa a aquello que se transmite (sí, de emisor a receptor sin ida y vuelta) como dogma al interior de la facultad hubiésemos incurrido en otras más sobre nuestrxs consultantes. No puedo concebir que el Sr. Biglieri desconozca por ejemplo la enorme cantidad de bibliografía homo y transodiante que circula como obligatoria en los programas de estudio de las materias, debo creer entonces que no le interesa en lo más mínimo ninguna construcción de la salud mental que no sea violenta o aún peor que está de acuerdo.

Para finalizar este escrito que busca correrse del lugar de entendimiento común entre lxs psicólogxs que propone la entrevista, y del cual no me interesa formar parte alguna, quisiera agregar que me habita una fuerte convicción de que la salud mental es fundamental no solamente en este momento crítico que atravesamos como humanidad sino en todas las etapas vitales, que el problema es en todo caso pensar que hay que esperar el estallido de síntomas para ocuparse de nuestra psiquis, acompañado de una falta de promoción de la salud mental que se agravó en los últimos años mediante persistentes ataques a la ley nacional de salud mental, el cierre de programas de abordaje de diferentes problemáticas, el despido o la cruda precarización laboral que vivencian a diario lxs trabajadorxs y el cierre del Ministerio de Salud que fue restituido hace apenas unos meses. Reconocer todo esto no implica negar que esta pandemia y las medidas que se tomaron para evitar réplicas de situaciones tales como las que atravesaron Estados Unidos, Brasil, Perú, Italia, Ecuador, Bolivia y tantos otros países tendrá consecuencias psíquicas, implica en todo caso que el análisis simple y direccional de causa – efecto resulta mezquino y sesgado para una experiencia de la cual, querido Decano, no hay antecedentes.


Ilustración: Fabricio Vanden Broeck

0 vistas

Comunicate con nosotrxs

Asistencia Psicológica:

contacto@redpsicologxsfeministas.com

Recursos Humanos

rrhh@redpsicologxsfeministas.com

  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • Instagram Social Icon