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Quinta Joya Indiscreta: ¿Cómo hablar de sexo, saber que es un dispositivo y usarlo a tu favor?

Lectura foucaultiana de la atención de salud sexual integral


La fábula de las “Joyas Indiscretas” goza de una actualidad pavorosa. Cuenta sobre el Sultán Magogul, quien poseía un anillo mágico que podía hacer hablar a los sexos de las mujeres, logrando que toda intimidad fuera confesada y estuviera disponible para cualquier oído.

Siglos después de que esta historia fuera publicada, Michel Foucault la utilizó para ilustrar la tesis principal de su Historia de la Sexualidad: en torno al sexo, Occidente no ha buscado tanto reprimirlo, sino incitarlo, decirlo, pasarlo por el discurso para hacerlo confesar la verdad de lo que somos. La genealogía que nos propone Foucault nos invita a dejar de enojarnos contra la “represión” del sexo, para preguntarnos: ¿porqué es que nos vemos impulsados, permanentemente, a confesar la verdad de lo que somos por medio de nuestras prácticas sexuales? ¿Por qué la orientación sexual hace identidad? ¿Qué contingencias y arbitrariedades llevaron a esto? ¿No podría haber sido de otra manera?

De esto se trató el taller “Las Joyas Indiscretas”, llevado adelante junto a las Red de Psicologxs Feministas a lo largo de mayo y junio del año 2020. A la lectura de los cuatro tomos de Historia de la sexualidad, se le sumó un trabajo de redacción, a veces más literario, a veces más teórico, sobre diversas problemáticas, que publicamos aquí en forma de dossier.

En esta oportunidad, Roberta Davagnino recoge su experiencia como trabajadora de la salud para realizar una reflexión sobre la atención sexual integral en el marco de la salud pública argentina.

Al pensar cómo atraviesa el dispositivo de sexualidad a mi práctica diaria como médica generalista, las preguntas abundan y las respuestas solo se construyen de a poco:

1)Programas de anticoncepción como dispositivo de control sobre los cuerpos.

¿Cómo aparece el dispositivo de sexualidad en los programas (tanto institucionalizados como autogestivos) en los que se promueve la anticoncepción?

"¿Por qué el programa de salud sexual no cubre sildenafil o tadalafilo?" Pareciera que una vez que no es reproductiva, la sexualidad no es más un interés del Estado, acaso que el interés sea la no-reproducción. ¿O es porque es necesario que lo consumas?

En la historización sobre el rol que ocupa la sexualidad para la sociedad y en particular qué poderes se disputan sobre ella, Foucault retoma desde Grecia antigua: en ese tiempo los cuidados del cuerpo se pensaban como parte del ​arte de sí ​ , del cuidado de sí con objetivo de mejorarnos para la vida pública, y en ellos, la sexualidad estaba incluida pero no resaltada. Con el tiempo se fue transformando la forma en que las prohibiciones se interpretaban, hasta que, en el medioevo, ​ la virginidad (en términos religiosos, la forma de nombrar a quien no tuvo relaciones sexuales vaginales penetrativas, especialmente mujeres) pasó a ser un valor en sí mismo y al matrimonio se lo ponderó por su fin de procreación​. Este proceso, que viene de la mano de los modos de vida cristiana, ​ es lo que permite que la sexualidad pase a ser autónoma sobre el resto de los placeres y cobre mayor importancia hasta llegar al modo en que se encuentra en la modernidad como dispositivo de sexualidad.

Foucault se extiende sobre cómo este dispositivo​ nos impulsa a hablar de nuestra sexualidad ​ (e insistentemente repitamos que eso está reprimido) ​y que esto nos defina​. Sin embargo, esto que decimos, abarca más que nuestra sexualidad y cubre nuestra identidad, nuestra idea de reproducción, la concepción o no, la organización económica familiar, la forma en la que pensamos en tener relaciones sexuales no reproductivas; y a su vez a todas las acciones y dispositivos que se organizan en torno a eso: dispensación de preservativos, métodos anticonceptivos hormonales, exámenes de infecciones de transmisión sexual-genital, difusión gráfica y audiovisual, educación sexual integral, talleres, planes de “prevención” de embarazo en adolescentes, interrupción de embarazo (institucionalizada o no).

De esta manera, pareciera que impulsar ideas de difusión sobre sexualidad integral enfocadas desde el placer fuera transgresor del sistema represor, tanto como cuando un adolescente cuenta sobre sus hazañas sexuales con sus amigxs, ​convencidxs de que es de lo que hay que hablar, que es un tema no abordado​. Si se lee esto con lentes foucaultianos, entonces, ​la necesidad de abordarlo en sí, es parte del dispositivo de sexualidad.

¿De qué manera se trasluce entonces la forma en la que opera el poder en los programas de anticoncepción? Los derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos implican poder decidir cuándo tener o no tener hijxs, así como poder disfrutar de relaciones sexuales libres de violencia. Algunos de estos derechos van a verse determinados por los recursos simbólicos, sociales, intelectuales y económicos. ​¿Es la información liberación, entonces? ¿Cómo educamos personas para que estén mejor informadas sobre cómo tomar decisiones autónomas sobre sus cuerpos? El dispositivo de poder no se puede evitar, pero tal vez sí se puede, usar a favor. ¿Es hablar de sexo algo que efectivamente seguirá surgiendo y los sectores más avezados por lo transgresor lo tomarán como bandera? Si efectivamente el dispositivo de sexualidad impulsa a decirlo, y todxs lo harán, la disputa no es por hablar de sexo o no, sino por el contenido, el ​qué decir. En buscar el modo que ofrezca el mayor cuidado para las personas con las que nos comuniquemos, que mejore su calidad de vida y expanda sus posibilidades. Habrá que buscar la manera de aprovechar la voluntad de saber para generar preguntas, reflexión e introspección y llegar, tal vez así, a generar resistencia, a encontrar una cuña en donde entrar poco a poco, hasta generar una grieta.

2) Industria farmacoquímica como normalizadora de los cuerpos para ​encorsetarlxs ​ dentro de los ​cuerpos reproductivos.

¿Cómo aparece el dispositivo de sexualidad en la binarización de los cuerpos de manera tal que ingresen en la matriz reproductiva?

¿Por qué en una premisa sobre la identidad u orientación sexual, puede aparecer como argumento-problema ​el modo en el que se tienen relaciones sexuales ​ o la posibilidad (o no posibilidad) de ser cuerpos que permitan la reproducción?

¿Por qué en el discurso homo-odiante/transodiante es un tema de discusión “cómo tienen sexo” las personas? ¿De qué manera eso vislumbra el dispositivo de sexualidad y la forma en la que cómo y con quién cogemos, define nuestra identidad?

Siguiendo con Foucault, el dispositivo de sexualidad impulsa a que se hable de sexualidad y que esto diga ​la verdad de lo que somos. En esa línea, se puede interpretar también en ​que el dispositivo de sexualidad opera en la discusión sobre identidades de género.

Sea en la interpretación de genitales que sucede al momento del nacimiento para definir si esa persona se agrupará dentro de las personas socializadas como “varones” o “mujeres”, como en el uso de medicación para corregir “altos” valores de testosterona en mujeres con diversas variaciones genéticas; así como en las legislaciones de los países que solicitan que una persona para cambiar (rectificar) el género y nombre en su documento de identidad, se someta a tratamiento (protocolizado) de hormonización, una y otra vez aparecen relaciones entre la condición biológica y la identidad de género. ¿De qué manera son los genitales, o peor aún, la interpretación que de esos genitales se hace en ​el momento en que nacemos​, 1 indicio alguno de nuestra identidad? De eso que es tan grande, complejo y profundo que no se podría definir en modo simple.

En la ​desalineación ​ genital-hormonal-cromosómica por fuera de la campana de gauss,​ se prioriza la forma en la que un otrx nos ve, y dentro de qué marcos identitarios puede agruparnos en ese momento. ​Profundizar sobre el género como constructo social para alejarlo del “sexo asignado al nacer” es algo extensamente discutido, pero pareciera que no solo importa la forma de los genitales y la expresión hormonal de la persona,​ sino el uso sexuado de estos. Hablar de la forma en que se tienen relaciones sexuales coloca a las personas dentro de la díada penetradxr-penetradx y esta también se debe alinear al eje biológico. Las personas deben entrar dentro de un cierto cuerpo​ simil ​ al par reproductivo para poder ser reconocidas en la sociedad.

Volviendo a las características que identifica Foucault como​ hito ​ en la modernidad: el matrimonio es igual a reproducción y la sexualidad está ​prohibida ​ para cualquier otra función. La estructuración de la sociedad se basará en la dupla reproductora: qué importante pasa a ser entonces saber (¡tenemos derecho a saber!) qué tienen entre las piernas lxs demás. ​¿De qué lado de la penetración te ubican tus genitales? Ah, ¿no vas a respetar la forma de coger que tus genitales indican?, entonces que no se note. Hacé que tu cuerpo se alinee para que ​encajes ​ de un lado.

De esta manera, las modificaciones del cuerpo entran a través de la biomedicina en el esquema trastorno o patología- tratamiento y se suman al campo del saber médico. Hormonas “femeninas” o “masculinas” se entregan para llegar a cumplir los valores de laboratorio que te “hacen” ser varón o mujer. ¿De dónde sale la importancia que se le asigna a que la identidad tenga relación con la biología? ¿Por qué se extienden a características de la personalidad la forma de los genitales o los usos que se les den? De la misma manera que se asocia ser penetradx con ser ​afeminadx ​ y ​débil ​ o ​sumisx ​ y ser penetradorx con ser ​dominante ​ y ​ masculino ​, cuando alguien dice algo con ternura es “maternal” y lo viril es lo ​firme ​ y ​fuerte; al perdedorx “lo re cogieron”, “le hicieron un hijo”. La forma en la que la genitalidad y la sexualidad se traducen en la adjetivación que se le atribuye a todo el resto de nuestras prácticas permite ver, una vez más,​ que tras la constante necesidad de hablar de sexo, opera el poder.​ Esto atraviesa de tal manera las vivencias que ​para hablar de identidades se necesita decir que se es sexuado y qué experiencia se hace de eso. Este lecho se cruza con el discurso médico que opera en la normativización y descubre a su vez un campo a explotar en la industria farmacoquímica: ​anticonceptivando​, hormonizando, bloqueando, excitando y aplacando calores (con la terapia de ​reemplazo ​ hormonal).

Sin embargo, se puede ver que en este cruce de tensiones, se han encontrado ​formas de modificar la interpretación del orden, de irrumpir en él.​ Así, en la patologización, inicialmente, se encontró una salida: cuando la sodomía era judicializada, tener un trastorno de la personalidad fue útil para ser ​perdonado ​ de cometer el crimen de ​tener relaciones sexuales entre varones. ​ En llevarlo al plano de lo personal e identitario, se encontró una línea de fuga, un escape al castigo por la práctica sexual. En otro ejemplo, hoy en Argentina, se cuenta con una legislación de identidad de género de las mejores (o la mejor) que existen, que permite separar identidad legal de tratamientos farmacológicos o quirúrgicos a los que se deseen acceder (¡y que estos tengan que ser cubiertos por el sistema de salud!). Llevado al campo del aborto, en múltiples puntos del país se realizan interrupciones legales de embarazo usando causal salud a partir de entender a la legislación con una perspectiva de salud integral.

La identidad se encuentra leída e interpretada según la forma en la que se tiene sexo; las formas en las que se catalogan a las identidades muestran el entramado de poder que en ellas opera. Pero como la historia nos muestra, que haya un orden construido, solo significa que puede construirse otro; que las lecturas que se hacen de lxs cuerpxs y de la forma en la que se usan operen reproduciendo binarismos, que intentan ubicarlxs en una matriz reproductiva, no impidió que se resignifiquen esas identidades de modo político para ganar terreno en marcos de derechos. Resta entonces seguir pensando creativamente nuevas forma de usar el poder a favor de crear mundos más vivibles.

Roberta Davagnino



Hernán Franco como la Señora Garbo en "El homosexual y la dificultad de expresarse" de Copi. 

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